El desinterés y la tendencia de la mujer a huir del sexo con la pareja habitual

El desinterés y la tendencia de la mujer a huir del sexo con la pareja habitual

EVA ROY* El archiutilizado “Hoy no, cariño, estoy cansada” o el popular “Me duele la cabeza” han sido la banda sonora de muchos dormitorios desde hace siglos. El desinterés y la tendencia femenina a huir del sexo con su pareja habitual pueden deberse a razones irrefutables: malestar o enfermedad, encontrarse bajo tratamiento farmacológico (inhibe el deseo), haber sufrido una cirugía reciente; situaciones de maltrato, de violencia o de abusos en etapas previas; acusar falta de higiene de la pareja o brusquedad (dedicar poco tiempo a los preliminares), o comportamientos egoístas, y falta de pericia a la hora de realizar el sexo; miedo a un embarazo o a contraer enfermedades de transmisión sexual… Ya hablamos sobre estos y otros. Sin embargo, acerca de ese misterio sexológico que es el deseo femenino hay determinados estudios que nos desvelan las razones de este desinterés que se instala en la mujer cuando tiene una relación estable y donde no se dan esos otros problemas incuestionables.

En el libro ‘Sexo y sólo sexo’, de Carmen López Sosa, doctora y sexóloga clínica, aparecen reflexiones reveladoras de ciertas incongruencias: mujeres que admiten practicar sexo sin ganas y que, sin embargo, aseguran que disfrutan con el contacto sexual. En los varones esto sería imposible, ya que sin deseo no desarrollan conductas sexuales y, encima, el pene no tiene una erección. Piensen que los fármacos vasodilatadores (Viagra, Levitra, Cialis) no funcionan si no hay deseo. “En parte, el deseo en el hombre se manifiesta en una erección. Hombres y mujeres deseamos, pero de distinto modo”, explica.

La RAE define deseo como: “Movimiento afectivo hacia algo que apetece. Impulso o excitación venérea”. El diccionario dice que venérea es: “Deleite sexual o acto carnal”. Parece que ellos siempre tienen ganas, que siempre están dispuestos, asunto sobre el que yo difiero cada día más… Sí es cierto que a nivel social está muy asumido que el hombre puede manifestar su sexualidad y ejercer ese rol de cazador sin ser criticado ni reprobado. Por el contrario, según López Sosa, en el imaginario popular existe la fantasía (no aplicable a la vida relacional) de la mujer insaciable, “loca de deseo que pide más y más, un hombre detrás de otro, arengando vehemente que desea macho hasta el desmayo”, y explica que esta fantasía masculina se hizo realidad en EEUU cuando, hace unos años, una actriz porno realizó un maratón y fue penetrada por unos 690 varones en siete horas. Este ‘gang-bang’ televisado junto con las declaraciones de dos mujeres que reproduce -”Había estado con seis hombres en dos horas y habrían pasado por su vida 3.000″ y “el principio fundamental del matrimonio es el placer sexual y estar dispuesta a practicar sexo todo el día“- llevan a López Sosa a la conclusión de que «para estas señoras el amor es una pamplina”. Ambas explican su actitud diciendo que practican el sexo igual que los hombres… “Ellas ya han salvado el escollo de la inapetencia sexual, ya son mujeres deseantes, hambrientas y siempre dispuestas, como dicen en sus relatos, húmeda con solo mirarle”. La sexóloga reflexiona: si practicar el sexo igual que los hombres significa estar liberada del afecto y merece ser televisado, es que las mujeres con este comportamiento son rara avis, porque “si lo que cuentan fuera lo normal, no se les concedería ni un fotograma”. Interesante, ¿no?

inapetencia sexual

El archiutilizado "Hoy no, cariño, estoy cansada" o el popular "Me duele la cabeza" han sido la banda sonora de muchos dormitorios desde hace siglos.

LARGA DURACIÓN

Volviendo a la ausencia de deseo femenino, me parece clave la cita de la doctora e investigadora Basson, referida a que las mujeres, sobre todo en las relaciones de larga duración, “no presentan impulso hacia el acceso carnal“, sino lo que denomina ‘sexual intimacy’, que se refiere a un estado de intimidad emocional que las mueve “hacia la búsqueda afectiva del otro; una vez envuelta en esa atmósfera, aflora el deseo sexual“. Por afecto entendemos ternura, adhesión, amor, agrado, devoción, cariño, estima, calidez y empatía: “Todos estos sentimientos y algunos más motivan a las mujeres. Si existen o ella los percibe en el compañero sexual, se excitará y deseará compartir su cuerpo. Es a través de ese caldo preñado de cariño, gratitud y entrega donde se materializa el deseo de darlo todo, de unirse más allá, de que él se sienta amado, querido, aceptado y feliz. Es un deseo con implicaciones sentimentales, está claro”.

sexo con amor

Las mujeres, sobre todo en las relaciones de larga duración, "no presentan impulso hacia el acceso carnal", sino lo que denomina 'sexual intimacy'

Y comparto con la doctora López Sosa la conclusión: esas emociones de alto nivel, esos sentimientos de calidad “es difícil que se experimenten en un encuentro casual, con alguien a quien uno apenas conoce”. Con esa persona se puede sentir placer y habrá pasión, pero, generalmente, “después existe un vacío, una desazón, un para qué”. Estas relaciones sirven a muchos como desahogo, pero, generalmente, son como una sesión de gimnasia y al final nos dejan la sensación de haber intercambiado fluidos con un perfecto extraño.

*Licenciada en Derecho y Empresa y experta en violencia de género, colabora con varios medios y ha publicado ‘Mi lado más hardcore’, ‘Verdad y mentiras en el sexo’ y ‘Sexo, amor y cirugía’.

Vía | El Periódico

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