El amor no tiene fronteras, no entiende de razas ni de religiones dicen. No es rígido ni tiene una única forma de manifestarse. Pues de su compañero el sexo no íbamos a decir menos, parece que todavía quedan cosas por descubrir sobre él, tal y como comprobamos desde este blog educativo cada vez que asistimos a investigaciones acerca de nuestra propia sexualidad que añaden elementos nuevos y sorprendentes a este mundo de los encuentros íntimos del que algunos pensaban que ya estaba todo escrito.
Aun así, “cada maestrillo tiene su librillo” y sus propios gustos evidentemente, y hay aspectos de la sexualidad que son cuestión de preferencias y subjetividades, porque no hay una manera universal y correcta de llevar a cabo determinadas prácticas, siempre que no carezcan de libertad y respeto por la salud y la integridad de uno mismo y del otro. Como os decimos, hay ingredientes del cóctel erótico para los que bien podría aplicarse eso de “a gusto del comensal”, porque el orden en el que aparezcan o la cantidad con las que cada pareja quiera aderezar su relación es una opción absolutamente personal y respetable.
Entre estos factores sujetos a gustos e intereses particulares hallamos la preferencia por una u otra hora del día para concederse unos momentos de intimidad. ¿Qué instante del día es más propicio para gozar de la sexualidad, ¿qué hora marca el reloj cuando eliges disfrutar de un encuentro de pasión con tu pareja?, ¿es verdad eso de que hemos asignado por costumbre y rutina las últimas horas del día del famoso sábado para tal quehacer?. En esta elección influyen multitud de variables como el horario de trabajo de los protagonistas; el hecho de que vivan juntos o se escapen en los descansos de la oficina para verse; cómo afecta el cansancio y el estrés a cada cual; el pudor que hace decantarse por las horas en las que la luz va disminuyendo y se crea una atmósfera más romántica donde los cuerpos no se exponen directamente a la lupa del sol matutino; el reloj biológico que hace que algunos estén más activos al amanecer y otros al anochecer; el tiempo que pasa cada pareja en la cama, incluso para hacer otras actividades diferentes a las pasionales (leer, ver la televisión, hablar, etc.)
En realidad no existe una fase del día más adecuada para estas labores eróticas, pues cada momento tiene sus ventajas y su propio encanto. Veámoslo con detalle:

¿Qué hora marca el reloj cuando eliges disfrutar de un encuentro de pasión con tu pareja?
Vía | Planetaurbe
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