Hacia delante, hacia atrás. Y después: arriba y abajo. O, si quieres, todo a la vez, adelante, atrás, arriba y abajo. Podría ser un barquito cruzando el Mediterráneo. O algún artilugio en un parque de atracciones. Pero es una cama, una cama que se mueve, que por eso se llama Movement Bed. Hacia delante, hacia atrás, arriba y abajo. «Vienes cansado del trabajo, tras un día largo, y quieres relajarte», me explica Lorena Hernando. Pero no relajarte solo, sino en pareja. Y si ese cansancio dificulta un poco el esfuerzo -grande o pequeño, según cada uno- de los rítmicos movimientos de una relación sexual, pues la cama puede ayudar un poco, puede divertir, añadir un plus, me dice. Puede moverte. Adelante, atrás, arriba y abajo.
Erick Inciarte y su mujer Jenni, dos jóvenes turistas que celebran su retrasado viaje de novios en Barcelona -cubano él, finlandesa ella, padres ya de una niña de dos que se ha quedado con los abuelos en Helsinki- comienzan a reír cuando Lorena les pone la cama en marcha con un simple botón. Les he pedido que entrasen para hacer una foto, ya que una foto de solo una cama es muy sosa. La tienda, Margarita Bonita, tiene en sus folletos y página web unas fotos más sugerentes, pero eso no toca ahora, en una tienda con grandes ventanales hacia la calle de Mallorca, cerca del cruce con Pau Claris. Una manzana más allá está el Col·legi de Advocats, pero esta peculiar tienda de mobiliario erótico no solo está pensada para los letrados.
Margarita Bonita ha sido una idea de los empresarios leridanos Jaume Casteràs y Gener Romeu, que entre tantos juguetes eróticos que ya existen echaron a faltar lo principal: una cama. O, como reza el sofisticado folleto de la empresa, que seduce con el lema The love revolution, «creemos en el amor, en las parejas y, evidentemente, creemos en el sexo. Y queremos darle la importancia que se merece. Hasta ahora, todas las camas estaban pensadas solo para dormir. ¿Por qué conformarse con una cama normal?»
Un sofá para posturas
La cama movediza, que llama bastante la atención a los transeúntes en la calle de Mallorca -hay otra en Anglesola (Urgell)- es el producto estrella de Margarita Bonita, pero no el único. Casi me gusta más el Neotantra Sofa, que por sus formas, tamaño, tapizado y ventosas antideslizantes «favorece y facilita al máximo las posturas y la práctica de las relaciones íntimas», y a la vez no parece nada incómodo para ver la televisión, por ejemplo.
Todo el paquete, cama, sofá y extras como love pillows, unos cojines que ayudan en ciertas posturas, lo quieren vender también a hoteles de lujo para poder ofrecer a sus huéspedes una habitación del amor. Lo que no sé es si en esa habitación incorporarán también el Secret Cube, un puf que parece normal pero que esconde una tremenda sorpresa, un asiento que va mucho más allá de los movimientos de la cama.
Vía | Edwin Winkels para elPeriódico
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